Nuestra historia
Panrufer nace de una tradición familiar panadera que comenzó en los años 30, cuando los abuelos del actual matrimonio abrieron una pequeña panadería artesanal de pueblo. A lo largo de las décadas, el oficio pasó de generación en generación, creciendo sin perder la esencia de elaborar pan de forma tradicional.
En 1996, la familia decidió dar un paso decisivo: dejar el pan fresco diario y la pastelería para centrarse en la fabricación de pan precocido ultracongelado. Este cambio permitió ofrecer un producto artesanal capaz de conservar su textura y su sabor, adaptado a las necesidades de distribuidores y mercados profesionales.